Persianas de aluminio preparadas para el ambiente marino
Dos persianas de aluminio pueden parecer idénticas en el momento de la instalación y comportarse de forma muy distinta con el paso de los años. La diferencia está en el acabado. El lacado actúa como barrera entre el aluminio y el aire salino: si su espesor es insuficiente o la aplicación no es homogénea, en pocos inviernos aparecen ampollas y, bajo ellas, los primeros signos de corrosión. Por ese motivo damos prioridad a la calidad del lacado en la selección de la lama.
El segundo aspecto determinante son los herrajes. Tirantes, tornillos, topes y soportes de acero común se oxidan con rapidez en fachadas expuestas, y un tirante corroído puede provocar el descuelgue de la persiana. Instalamos acero inoxidable y componentes plásticos con protección frente a la radiación solar siempre que el sistema lo permite.
Guías y felpillas
Cuando las guías existentes presentan deformaciones o corrosión, las sustituimos junto con el paño. Las guías nuevas incorporan felpilla, el cepillo que amortigua el roce de las lamas, lo que mejora el deslizamiento y reduce la vibración con viento. Es un elemento de bajo coste con una incidencia notable en el resultado final.
Aislamiento del cajón
En numerosas viviendas construidas entre los años sesenta y setenta, el cajón es una caja hueca sin aislamiento a través de la cual se producen pérdidas térmicas y entrada de ruido. Durante la sustitución de la persiana puede revestirse interiormente y ajustarse la tapa. Si además desea prescindir de la cinta, en ese mismo montaje se deja instalado el motor: puede consultar el detalle en persianas motorizadas.
Instalación conjunta de mosquiteras
Muchos clientes aprovechan la renovación para incorporar mosquiteras en el mismo color. Al tomar las medidas en la misma visita, se resuelven los encuentros entre ambos sistemas para que no interfieran entre sí.